XXXIII. Te quero tanto
JULEN•
Necesitaba calmarme o no estaba seguro de lo que sería capaz de hacer, así que una vez llegué a casa y dejé a Amanda en el medio del salón, bebí un largo trago de whisky directamente de la botella, aumentando el calor en mi cuerpo y la furia en mi ser. Verla llorar de esa manera no me ayudaba en lo absoluto a mermar la ira que en ese momento me corroía.
Lejos de sentirme en calma, la ira bullía en mi ser, como un sentimiento maligno que estaba deseoso de destrozar todo a su paso.
Me preg