Punto de vista de Emily**
—Tu novio trajo un paquete para ti —dije.
Wendy se congeló, con los ojos tan abiertos que parecía que se le iban a salir de las órbitas.
—¿Mi… qué? —susurró, con la mano suspendida sobre la cama.
—Tu novio, Wendy —repetí, acercándome a ella y colocando con cuidado el paquete y el ramo de rosas sobre la cama.
Ella los miró fijamente, luego a mí, abriendo y cerrando la boca.
—¿Cómo tú…?
—Vino aquí —dije, sentándome en el borde de la cama a su lado—. Vino a de