Mundo ficciónIniciar sesiónMe quedo viendo a Gabriel de rodillas en el suelo frente a mí. Mantiene sus ojos cerrados enseñando no sólo su cuello del lado izquierdo sino también su herida, roja y sangrante sobre su hombro, ésta atrae mis ojos a ella aun cuando ni siquiera deseo mirarla.
Rafael suelta mis hombros y soy por fin capaz de moverme. La muñeca aún me duele y







