Alessandro
Acerqué mis labios a los carnosos labios de mi princesa, la besé tiernamente probando su dulce sabor, hoy sería el día en qué haré mía a la mujer que amo y no! no tenía ninguna prisa, la iba a disfrutar a plenitud, el beso tierno se fue transformando en un beso hambriento, dominante, posesivo, qué reclamaba una entrega total y absoluta
Bajé a su cuello, con mis manos acariciaba su cuerpo acercándola más a mí, quite la bata de noche que llevaba puesta dejándola completamente desnuda p