Hace años, mi tía había dejado la empresa por insistencia de su marido, mi tío, para dedicarse de lleno a las labores del hogar.
Pero como mi tío había metido a demasiados parientes suyos en la empresa, creando un caos total, mi tía temía que esos parásitos terminaran vaciando la compañía. Después de mucho esfuerzo, logró recuperar el control de las finanzas.
Con mi tía al mando, las finanzas se volvieron más estrictas y esos parásitos ya no podían sacar provecho tan fácilmente. Naturalmente, co