Carmen despotricaba indignada, soltando un torrente de acusaciones.
Aparté el teléfono de mi oreja, y solo cuando terminó de hablar, respondí con calma: —Los Martínez quebrantaron la ley, es la justicia quien debe sancionarlos, no importa quién los denunció. En cuanto a Mariano, si realmente conspiró con los Martínez, su castigo también es asunto de la ley. ¿Por qué siempre les gusta distorsionar las cosas? Son los culpables quienes merecen ser reprendidos y castigados, pero ustedes siempre culp