Me reí sabiendo que mi tía era muy supersticiosa y mantenía altares para todo tipo de deidades, así que usé eso para asustarla.
De todos modos, yo no creía en esas cosas, así que no temía que me respondiera igual.
Como esperaba, mis palabras hicieron que Milena tartamudeara de rabia —María, tú... tú realmente... con razón Carmen dice que no reconoces a tu familia, que tienes corazón de víbora.
—Sí, ustedes son los de buen corazón, son ángeles caídos del cielo, así que cuídenlo bien, considérenlo