Al fin pude respirar un poco cuando encontré al gerente profesional adecuado para hacerse cargo por completo de mi empresa de moda.
Pero antes de poder relajarme, nuevos problemas tocaron a mi puerta.
Temprano en la mañana, mientras trabajaba en mi taller privado del último piso, Rosa vino a informarme: ―María, la señora Tang está aquí otra vez, insiste en verte.
Salí de detrás del maniquí, presintiendo problemas: ―¿Mi madrastra?
―Sí, y no parece venir con buenas intenciones. El director Núñez l