Mundo ficciónIniciar sesiónAnte sus palabras, Santiago frunció el ceño. Su apuesto rostro se endureció mientras hablaba con el tono severo de un adulto reprimiendo a un menor.
—¿Te faltan mujeres en la vida? Sigue acostándote con cualquiera y terminarás contagiándote de algo.
—No exageres —respondió Julian encogiéndose de hombros—. Sé perfectamente dónde están mis límites. Además, a todos los hombres les gusta ese tipo de cosas. Mis amigos son mucho peores que yo. Una noche, ellos—
—Basta.
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