Mundo ficciónIniciar sesión—Oye, pequeña, tú...
Antes de que la persona al otro lado de la llamada pudiera terminar la frase, Leticia apagó rápidamente el altavoz.
Sin mirar a Santiago ni a los demás, se llevó el teléfono al oído e hizo todo lo posible por mantener la calma.
—Acabo de llegar a Lystra... Sí... De acuerdo.
Mientras hablaba, salió tranquilamente hacia el jardín







