Cap. 76: Busqueda
Sentada en el sillón de su oficina, Elizabeth se acaricia con suavidad su vientre cada vez más prominente y redondeado, ha descubierto que hacer eso suele llenarla de una increíble calma. Como si de repente fuese capaz de olvidarse de todo lo que la rodea, se siente contenida al saber que no está sola, al pensar que pronto tendrá a ese pequeño en sus brazos, a ese niño que se convertirá en su gran compañero.
—¡Increíble, eres simplemente increíble! —exclama Mariano entrando en la oficina efusiv