La luz de la mañana se filtraba a través de las cortinas, proyectando un suave resplandor sobre la habitación de Chloe.
Apenas había dormido la noche anterior.
Las palabras de Alexander seguían presentes en algún rincón de su mente, pero ya no resonaban con la misma fuerza que el día anterior. Las lágrimas que había derramado no habían cambiado nada. La familia Grey seguía viéndola de la misma manera. Lucien seguía sin saber nada. Y ella seguía viviendo en una casa que nunca había sentido realm