Cuando Marcos se unió a Samantha en el comedor un rato después Benjamín estaba también y por lo que podía vislumbrar los ojos color miel de Sam brillaban. Señal fidedigna de que su hermano pequeño había hecho otra de las suyas. Cuando había que ser serio lo era pero bromear era algo que iba ligado a su genética.
—Todavía me duele el pisotón, rubia. Te esmeraste bastante. —fueron las palabras de Benjamín cuando Marcos se sentó a su lado en la mesa.
—Te lo merecías por sobón. Un pequeño consej