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*—Damien:

Lo había insultado y por eso paso lo que paso.

Los ojos de Layonel brillaron enfurecidos al escucharlo y el derechazo que vino después le sorprendió en el momento, pero se lo tenía merecido. Layonel impactó su puño en su mejilla derecha con mucha fuerza, tanta que Damien tuvo que dar varios pasos hacia atrás mientras se tambaleaba hasta que se detuvo unos pasos de Layonel y lo miraba asombrado por el golpe. El área golpeaba, comenzó a palpitar y Damien maldijo.

—¿Me acabas de golpear?
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