Me despierto deliciosamente descansada, dormí tan bien, no tuve ningún sueño, menos pesadillas, me estiro en la cama, es tan suave y rica que no deseo levantarme pero Sebastián hizo planes con los señores dueños del restaurante e iremos a pescar, bueno, pescaran ellos, yo solo observare, incluso es posible que ni me atreva a subir al bote, ya veré, solo de pensarlo siento mareos.
Desayunamos huevos revueltos, tostadas, bacon y café y nos disponemos a salir y navegar por el lago hasta donde esta