Mundo de ficçãoIniciar sessão14 de enero 1911
No pude contenerme, ni el tampoco; nos besamos con fragor, su boca deseaba mis labios tanto como yo los suyos; fue un beso silencioso, entregado y placentero; su boca sabia a yerba mate, con azúcar, su cuerpo olía a cuero, como todo el lugar; pobre, pero autentico, nada allí estaba demás; eso lo hacía hermoso. El me tocó y yo lo toqué a él, sintiendo la firmeza de su miembro a su vez que con sus manos él to







