Mis pies agradecen la suavidad de la alfombra blanca en el piso, necesito huir lo más pronto posible, la única salida que encuentro es el balcón…Me dirijo allá descalza y me aferro a la baranda tengo miedo de mi misma ahora
—¿Por qué huyes?¿Me tienes miedo?.— Cuestiona burlándose de mí.
—Solo necesitaba aire fresco.— Respondo sin voltear.
Sin embargo nada me prepara para lo que viene, se para detrás de mí y coloca sus manos a ambos lados de mi cuerpo volviéndome prisionera.
Trato de cambiar