SEBASTIAN
El pasillo oscuro y en ruinas se sentía como un laberinto que intentaba tragarnos vivos activamente, pero la furia pura que bombeaba por mis venas me mantenía avanzando a pesar del peligro. El pesado golpe de mis botas resonaba fuertemente contra las baldosas agrietadas mientras Marcus y nuestro equipo de seguridad privada permanecían justo a mi lado, con nuestras linternas cortando el espeso y asfixiante polvo blanco.
Más adelante, podía escuchar los pasos desesperados y desiguales d