BÁRBARA
Salí de la oficina de mi padre sintiendo emociones que apenas podía comprender. Una parte de mí se sentía aliviada porque el hombre que mi padre había capturado no era Sebastián. Desde el momento en que escuché su conversación, había estado aterrorizada de que mi padre pudiera haber secuestrado al verdadero Sebastián y haberle hecho algo terrible. Enterarme de que en realidad era Luis me trajo una sensación de alivio que no había sentido en días.
Desafortunadamente, ese alivio no duró m