***ABEL***
Estaba acostado intentando dormir cuando escuché a Lana ladrar y luego el timbre.
Me asomé por la mirilla de la puerta y la vi ahí. Le abrí de inmediato.
Sostenía unos papeles en la mano y sus ojos estaban irritados de llorar.
Levantó la mano con los papeles mostrándomelos y fue cuando supe de qué se trataba. Había estado escribiendo cartas dirigidas a ella para no sentir tan dura su ausencia.
—Caro, ¿quién te dio eso?
—Lo siento, las agarré de tu cajón —Me miró por unos segundo