El doctor y Rosalie también se encontraban en la habitación y estaban de pie junto a la ventana hablando de la salud de Elliot. Sin embargo, a Avery le pesaban los pies como si fueran de mercurio y no se atrevía a entrar en la habitación. Cuando Chelsea se dio la vuelta desde la cama con el agua en la mano, enseguida vio a Avery de pie junto a la puerta.
“¡Avery! ¡¿Qué estás haciendo aquí?!”. Chelsea bajó la voz, temiendo despertar a Elliot.
Luego dejó el tazón en la mesita de noche y caminó h