Elliot pensó que bajar la ventana del coche asustaría al hombre.
Pensó que el hombre bajaría la cabeza o se daría la vuelta.
Sorprendentemente, el hombre levantó la cabeza y miró a Elliot después de que éste bajara la ventana del coche.
¡Elliot frunció el ceño casi al instante y le devolvió la mirada al hombre!
¡En marcado contraste con las emociones de ira de Elliot, el hombre sonrió!
A Elliot le brotó un sudor frío en la espalda, no porque estuviera asustado, sino porque esa persona era s