Elliot temía que, una vez que viera a Avery y a los niños, estuviera tan absorto en la felicidad que no fuera capaz de enfrentarse con calma a la oscuridad que había detrás.
No quería que sus terribles problemas la afectaran a ella y a los niños.
Avery miró a Elliot permaneciendo en silencio. Pudo ver la complicada mirada que tenía, pero no podía leer sus expresiones.
Ella había pensado que mientras ella tomara la iniciativa de invitarlo y fuera la primera en admitir la derrota, él la aceptar