La llamada no tardó en conectarse. Llegó la voz baja e hipnotizante de Elliot.
"¿Layla?".
"Soy yo", dijo Avery con incomodidad. "¿Por qué me has transferido dinero?".
Elliot dijo: "Son para los niños".
Avery se sintió aún más incómoda. "Si quieres darles dinero, ¿no puedes dárselo en persona? ¿Por qué tienes que enviármelo a mí?".
Elliot explicó: "¿No viste el mensaje que me envió Layla? Me envió un mensaje de voz saludando con tu teléfono".
Avery se quedó sin palabras. Quería cavar un a