“... No sé la contraseña. Mi papá no me dijo la contraseña antes de morir”. Avery Tate frunció el ceño y negó con la cabeza.
No había mentido.
Era cierto que Jack Tate no le había hablado de la empresa antes de su muerte, y sus últimas palabras no habían tenido ninguna relación con la contraseña.
Había tantas personas en la habitación en aquel momento que si Jack Tate lo hubiera dicho, ella habría sido la única que la conociera.
“¡Tío Locklyn! ¡¿Qué tal si vuelvo a casa y le preguntó a mi m