A las nueve y media encendieron los fuegos artificiales en el patio.
Al instante, la oscuridad se iluminó con colores deslumbrantes, y todo el mundo salió a ver los fuegos artificiales y a tomar fotos.
Los fuegos artificiales eran tan brillantes e impresionantes que Ivy no pudo evitar derramar lágrimas ante el espectáculo.
Ivy rememoró fragmentos de su pasado y recordó con nitidez el año en que su abuela la había llevado al centro de la ciudad para que pudiera ver un gran espectáculo de fueg