Hayden nunca había sentido la necesidad de casarse porque su madre nunca le había instado a hacerlo. Sus días solían estar llenos de trabajo, por lo que no le quedaba tiempo para pensar en otra cosa.
No había nacido adicto al trabajo, pero no sabía qué más hacer si no trabajaba, por lo que sentía que debía centrarse en su carrera al menos hasta los treinta.
Tras regresar a su habitación y darse una ducha, se sintió renovado.
En cuanto se sentó en la cama, abrió el teléfono para comprobar si h