En la sala de banquetes, Angela y Dean alzaron sus copas ante los invitados. Dean estaba muy contento y de buen humor aquel día.
Sin embargo, aunque estuviera de buen humor, después de unas cuantas rondas de alcohol, al final su cuerpo no pudo soportarlo.
Angela lo ayudó a hacerse a un lado y miró la hora.
"Dean, son casi las once de la noche. Que el guardaespaldas te lleve a descansar. Mañana tenemos nuestra boda. Tienes que conservar tus energías", le aconsejó Angela con gentileza. "Estaré