Aunque Elliot la estaba abrazando, seguía sintiendo un frío incontrolable. Al final, Elliot se había quitado la camisa y se la había puesto encima.
Había olido su aroma familiar y se había sentido mucho mejor. Incluso con Elliot a su lado, seguía sin poder detener el miedo y la desesperación.
Se resistía a morir así como así. Por fin había podido aclarar el malentendido con Elliot. Quería volver al sol con Elliot. Quería vivir una buena vida con él y criar a sus hijos.
En sus sueños, no parab