“Sí, mamá. Soy yo”, respondió Elliot.
Avery se atragantó y empezó a toser violentamente.
¡Él de verdad llamó a la madre de ella “mamá”!
“El asunto es el siguiente. Avery me ha dicho que le apetece comer tu comida, pero que no me conviene ir a tu casa. Estoy pensando en reservar un restaurante cercano y me preguntaba si podrías ir a cocinar allí”, dijo Elliot con tono amable y tranquilo.
“¡Claro! Simplemente envíame la dirección y voy para allá”, respondió Laura.
“Gracias”, dijo Elliot, lueg