Sin embargo, Elliot no perdería los estribos y la interrogaría como en el pasado.
Si ella no se lo decía, no podía hacer nada.
"Cariño, no tengas miedo". Avery pensó en soltar la mano de Robert. "Acércate a Layla. Inténtalo y verás. Puedes hacerlo".
La cara de Robert se llenó de miedo, pero, aun así, abrió valientemente los brazos y avanzó poco a poco a trompicones hacia Layla.
Aunque su andar seguía siendo algo tambaleante, como si pudiera caerse en cualquier momento, era valiente.
Cuando