El día había llegado estábamos vigilando a Alex mi amigo estaba de lo más divertido mientras yo temblaba por los nervios que me consumían, solo de pensar de la locura que pensábamos hacer se me ponía la piel de gallina. Dos hombres más acompañaban mientras tres estaban dispersos en la zona y por lo que podía ver otros gorilas estaban en vehículos esperando órdenes. Esto podía salir muy bien o muy mal y deseaba de todo corazón que fuera lo primero por mi salud mental.
-Esto es una locura - Susur