Michael Redford
Atlantic City, New Jersey
Casinos Redford
“Te quiero a ti, Michael” El solo repetir su voz en mi cabeza diciendo esas palabras, me estremecí en mi interior y mi piel se volvía a erizar. Después de ese momento, volvimos a tener sexo, cenamos y nos quedamos dormidos plácidamente en mi cama. “Nuestra cama, Redford” me corregí. Por la mañana, ella seguía desnuda en la cama solo cubriendo su trasero con la sábana negra de seda, sus cabellos pelirrojos desparramados por la almohada y