—¿Cuanto tiempo estuviste recibiendo estas cartas?—pregunté a mi novia.—Sofía,dime.
La rubia se sentó frente a mí en una de las tantas sillas de la mesa del comedor.
—Unos tres o cuatro meses después de comenzar nuestra relación—contestó mirando sus manos.
—No puedo creer que hayan llegado hasta a amenazar un atentado contra tu vida—mi sangre hervía en rabia.
—Supe que eran tus padres cuando tu mamá me mando a buscar unos papeles a su oficina—su voz fue bajando de tono—Habían un montón de carta