Aterrizamos y recogimos nuestro equipaje, tuve que ayudar a Tania con una de sus maletas y pidió un carrito para las demás, nos dirigimos a la salida donde Dalia ya nos estaba esperando y para mi sorpresa Ana también estaba ahí, al verla mi corazón se detuvo por un instante con la esperanza de que Chris igual estuviera esperando, mire alrededor y noté que no era así, intenté reponerme de la decepción y abrace a mi amiga que nos dio la bienvenida - ¡Becks que gusto verte! – exclamó Ana abrazándo