Eusebio gritaba frenéticamente mientras sus oscuras guadañas chocaban, emitiendo un estremecedor e incontrolable lamento.
La Tormenta de Cuervos Demoníacos, con su terrorífico daño persistente, golpeaba constantemente la barrera de fuego protector de Simón.
Incontables cuervos de tres ojos, envueltos en grandes llamas oscuras, se lanzaban contra Simón, explotando en corrientes caóticas de energía espiritual y produciendo estallidos muy ensordecedores.
Una docena de espantapájaros oscuros, blandi