Al día siguiente Fernando se fue a primera hora del hospital, porque no quería volver a encontrarse con ese par de médicos insolentes.
- Je… así que era esto – en eso Fernando hizo una mueca al reconocer la voz de su cuñado el cual estaba parado frente a ellos y se le notaba muy divertido mirando su yeso.
- Hermano ¿qué haces aquí? – pregunto Natalia.
- Bueno llego la alerta de una tarjeta de crédito que marca un gasto en un hospital y quería ver que era - indico burlón – entonces: una bala ¿