Capítulo 17. Cosas en común.
Esa noche decidimos que no se lo diríamos a nadie y dejaríamos el anuncio para el día siguiente. Además a ella le había gustado la idea teniendo en cuenta que haría sufrir aún más a su hermano.
Luego de nuestra pequeña charla en la piscina la acompañé hasta su habitación, tratando de no forzar las cosas levanté nuevamente su mano derecha y sobre el anillo de compromiso le volví a dar un suave beso. Ella había sonreído y me sorprendió con sus palabras.
“Tal parece que tenían razón, eres dulce