¡Cassandra, solo quería de regreso a sus bebés!, no tenerlas era su agonía más asfixiante.
¿Por qué Angelo se había vuelto tan maldito con ella?… ¡Se suponía era un hombre muy inteligente!
¿Tan ciegamente creía en sí mismo y que ella era la culpable? ¿O era su ego y orgullo los que no le permitían aceptar su inocencia probada en la ley?
Cassandra llevó sus manos a su rostro, y las lágrimas comenzaron a fluir, amargas y desgarradoras.
Sabía que él la quería hacer sentir miserable, y