Minutos más tarde. Cuando Marco llegó a la primera planta del hotel.
—¡Señor! ¡Es urgente! —gritó uno de los guardaespaldas que escoltaban a Cassandra.
Marco se detuvo en seco, la sorpresa marcando su rostro. No necesitó que el hombre dijera más; ya sabía lo que iba a escuchar.
—¡La señorita Brenaman ha huido por los baños! ¡Se escapó sola!
Los ojos de Marco se abrieron de par en par, llenos de incredulidad.
¡Eso definitivamente NO lo esperaba!
…………..
En la ciudad, Cassandra c