Gideon no quería explicarle demasiado, solo le frotó la cabeza y le dijo solemnemente: “De todos modos, de ahora en adelante, lleva guardaespaldas contigo a donde quiera que vayas”.
Nell frunció el ceño.
Esta vez no hizo ningún intento por resistirse o negarse, ella le respondió: “Cuando Nancy esté aquí, la haré acompañarme en cada paso del camino, no saldré de la casa sola de ahora en adelante”.
Solo entonces Gideon asintió con la cabeza.
“¡Nelly!”.
Gideon de repente la llamó por su nombre