La criada miró a Jean, luego a Nell.
Ella claramente sintió la tensión entre las dos mujeres, pero no se atrevió a preguntar nada.
Ella simplemente respondió obedientemente con un "Sí" y se acercó a ayudar a Jean.
Jean estaba echando humo de rabia mientras miraba el rostro tranquilo e inexpresivo de Nell. Las palabras de esta última, "Seré una verdadera señora de los Leith", seguían repitiendose en su mente.
¡Tenía un impulso incontrolable de abalanzarse sobre Nell y hacerla pedazos!
Aun as