Mundo de ficçãoIniciar sessãoOfelia no quería abrir los ojos y descubrir que todo lo que había ocurrido y sentido no era más que un sueño. Uno de esos tantos sueños que había tenido durante mucho tiempo.
—Abre los ojos, mi bonita —susurró Luciano a su oído.
El cuerpo de la muchacha volvió a sufrir un espasmo de placer al sentir el cálido aliento del hombre rozar su oído, la piel de la nuca se le erizó y el cosqui







