Cuando Luna se despertó por fin, ya era de noche.
Podía oler el aroma tenue y distintivo de Joshua y escuchar el clic-clac de los dedos de alguien sobre un teclado.
Luna frunció el ceño y abrió los ojos con cierta dificultad.
Lo primero que vio fue el perfil lateral afilado y cincelado de Joshua. Estaba trabajando en el coche, con su computadora portátil apoyada frente a él.
Tenía un par de cejas definidas, pestañas largas y unos labios perfectamente perfilados. Luna tuvo que admitir que a