A Luna le daba demasiada pereza continuar con las tonterías de Alice.
Ella miró a la mujer que de manera descarada intentó provocarla. “Si ese es el caso, Señora Lynch, tendrá que vigilarlo de cerca. De lo contrario…”.
Luna sonrió mientras se acercaba a Alice para susurrarle al oído: “De lo contrario, si otra mujer llega y se lleva al Señor Lynch, todas sus mentiras serán en vano”.
Luna se dio la vuelta y se fue, dejando a Alice con sorpresa y rabia en sus ojos.
Alice se quedó parada apreta