La voz grave y melódica de Sean hizo que Kate se sonrojara aún más.
Ella se mordió el labio, nerviosa, y le respondió: "Esta es una marca de pasteles que llevo comiendo desde que era joven, y no es de Ciudad Mercantil, así que no lo sabrás".
Dicho eso, ella dejó escapar un suspiro y, por impulso, quiso arrojarle la caja entera a Sean.
Sin embargo, tan pronto como ella se dio la vuelta, vio sus manos fuertemente vendadas.
Por instinto, ella volvió a abrir la caja, arrancó una medialuna por la