Este repentino giro de los acontecimientos hizo que los ojos de Luna se abrieran de par en par por la conmoción.
Ella se mordió el labio y luchó para liberarse del agarre de Cheryl. "¡No intenté matarte, Cheryl!".
Sin embargo, Luna había subestimado la gran cantidad de fuerza que una persona podía tener cuando estaba a punto de morirse.
¡Cheryl agarró su cuello con tanta fuerza que Luna sintió que su cuello se quebraría en cualquier momento!
La sangre había manchado a Luna por todas partes,