"¡Le estoy diciendo que detenga el coche!", Neil le gritó al conductor como un maníaco.
Sin embargo, el conductor parecía no escucharlo. Él no solo no detuvo el coche, sino que además aumentó la velocidad.
Neil se mordió los labios y golpeó la puerta del coche. Él miró al conductor. "¡Tú eres mi conductor! ¿Por qué no me estás escuchando?".
El conductor se rio: "¿Crees que soy Theo Allen, que obedece todo lo que dices? Joven Amo, no sea tan arrogante. Somos los hombres de la Señorita Aura. ¡S