Amelia.
Al abrir los ojos un dolor de cabeza se apodera de mi y me comienzo a preocupar de que allá hecho alguna idiotez anoche, me cubro la cara con las sábanas y le ruego a dios que Fenrick no esté moleste conmigo, siento mucho vergüenza por mi pero lo único que recuerdo es lo hermoso del rostro de Fenrick bajo la luz de la luna llena, Isabela entra a mi habitación y se me acerca.
-sigues en la cama, pensé que ya estabas lista recuerda que tenemos una fiesta de té en una horas.
-te prometo qu