Sasha no tardo en darse de que la fiera que había dentro de Sol estaba a punto de resurgir cuando la vio recoger la botella del suelo acercándose a Samantha, que seguía intentando secar la champaña que había tirado sobre él.
–¡¡Sol la botella no!! –Exclamó Sasha esperando que pasará lo peor, pero se quedó boquiabierto cuando Sol agarró la mano de Samantha con amabilidad y le entregó la botella de champaña.
–Querida, creo que el señor Hoffman ha dejado bastante claro que no necesita ayuda. Como